La palabra que está bajo la arena. Poesía irrealidad
Palabras clave:
Poesía contemporánea, Filosofía de la cultura, Crítica literariaSinopsis
A lo largo de su historia, la poesía ha mantenido unas complejas relaciones con lo que de una manera genérica denominamos realidad, de tal modo que, al nombrarla, también consigue paralizarla y disolverla en un magma que, al enfriarse, acaba formando la costra endurecida que tapona los temblores de la vida. Con la fabulosa aportación del pensamiento, la poesía avanza como quien ha convertido el camino en su casa y no en el instrumento o el medio de aproximación para llegar a ella, como quien imagina que ese viaje es su única pertenencia e identidad. De este modo, habrá que continuar caminando sin otra pretensión que la de encontrar el indicio de la palabra que está bajo la arena, esa señal protegida por el témpano que cubre el sigilo que precede a su eventual y luminosa germinación.
La poesía, cuando confluye en ese acontecimiento extraordinario en el que la palabra se alía con el pensar, se adentra por una ruta de extrañeza en la búsqueda de una metáfora indómita que oculta y al mismo tiempo muestra el tuétano de otra realidad. Pero a menudo se traduce en una indagación que consiste en permanecer expectantes y atentos, como quien ha neutralizado la voluntad y no conserva ya otra perspectiva que no sea la de desasirse de sus propias servidumbres. En cualquier caso, toca interrogar a la poesía poniéndola en cuestión, aun siendo conscientes de las incertidumbres que esa interrogación puede generar.
Se defiende a lo largo de este ensayo que la experiencia poética representa la constatación de una idea de la disolución, se funda —por utilizar un término recurrente en cierta jerga posmoderna— como un simulacro de la muerte. Se escribe, en parte, para dejar constancia de una pérdida y la conciencia de esa pérdida es un rasgo esencial de nuestra identidad fingida. A la luz de la conocidísima aserción rimbaudiana que relata el viaje desde el yo a la otredad, hacia una suerte de yotredad en la que la mismidad quiere combinarse con la diferencia, La palabra que está bajo la arena quiere explorar lo indeci(di)ble y aparece al demorarse, toma la forma del deseo o el temor de una súbita e imprevista aparición. Es una palabra que tan solo espera, se encuentra a la escucha, la huella de una memoria sumergida que da noticia de un lenguaje originario, la peripecia impronunciada de lo que, sin todavía manifestarse, ya es. Porque si nada es lo que parece, ya todo cobra sentido, ya todo es lo que es, desplazado, diferido, al alcance de esa palabra impronunciable que sea capaz de perforar el pozo con su aliento.